A criterio del fiscal Luis Javier Santos, director de la Unidad Fiscal Especial Contra las Redes de Corrupción (Uferco), los datos presentados no están alejados de la realidad: “esto no quiere decir que todas las persona que están dentro del Estado son corruptas, pero hay muchas que se han beneficiado, y no estamos hablando de esta administración ni de la anterior, creo que ha sido generalizado en todas las administraciones, lo que pasa es que hace dos décadas no teníamos acceso a tanta información”.

Por su parte, el coordinar de investigaciones del CNA, Odir Fernández, destaca que entre las modalidades que utiliza la clase corrupta está la sobrevaloración, el soborno, el nepotismo, desvío de fondos, extorsión, ejecución de programas sociales, evasión fiscal, entre otras.

“De donde más se drena es en adquisición de bienes y servicios, compra de medicamentos, compra de insumos médicos”, puntualiza Fernández, agregando que la concesión de carreteras es un negocio redondo, al igual que la construcción de edificios como el Centro Cívico Gubernamental, el cual se construye con fondos de la seguridad social. La investigación apunta que los contratos para la concesión de carreteras han sido aprobados en el Congreso Nacional hasta por 30 años.

Para el economista y analista político, Hugo Noé Pino, los datos presentados por el FOSDEH y el CNA, en el marco del Observatorio de Política Criminal Anticorrupción (OPCA), reflejan que Honduras está en manos de “delincuentes, estructuras vinculadas a la corrupción, al narcotráfico, y que lo único que les importa es mantener el poder para su beneficio personal”.

Criterio que comparte el también economista y catedrático universitario, Efraín Díaz Arrivillaga, quien agrega que el sistema que gobierna a Honduras se basa en el clientelismo político asociado a la corrupción e impunidad.

Díaz Arrivillaga expresa que para lograr eliminar el sistema que gobierna, el cual es señalado de estar coludido con el crimen organizado y narcotráfico, la ciudadanía “no puede seguir votando por líderes corruptos”.

El CNA y el FOSDEH, a partir de los datos y la estimación del impacto macroeconómico de la corrupción en Honduras, apunta que en los últimos años se ha conformado un grupo tripartito en el que no solo participa el político común con sectores privados, sino que llegaron a asociarse con las estructuras del crimen organizado.

 Tomado de Radio Progreso